El programa incluyó un inspirador Festival de Música, donde himnos se elevaron como expresión de adoración intercultural, y una campaña evangelística diseñada para compartir el mensaje de esperanza de una manera cercana, respetuosa y profundamente relevante para la comunidad asiática.
Los frutos fueron evidentes y conmovedores: ocho personas de la etnia china decidieron entregar sus vidas a Cristo mediante el bautismo, un testimonio poderoso del alcance del evangelio entre todas las naciones. La ceremonia fue oficiada conjuntamente por el Presidente de la Unión Panameña, Pr. José De Gracia, y el Presidente de la Unión China, Pr. Daniel Jiao, un gesto que simbolizó la hermandad mundial de la iglesia y la misión compartida que trasciende culturas, idiomas y fronteras.
Este evento queda registrado como uno de los hechos más significativos de la obra adventista en la comunidad china en Panamá.
A Dios sea toda la honra y la alabanza por estos hechos asombrosos que solo Su Espíritu puede producir.

