The HeraldTrasladémonos a Islas de la Bahía, Honduras. La iglesia de Guanaja ayudó en su construcción.
El Pr. Hutchins envió carta de pedido a los líderes de la Asociación General, solicitando ayuda financiera para construir un barco grande y seguro, para así poder atender mejor su distrito. Envió la carta y junto a los miembros de Guanaja, esperaron.
Finalmente, llegó la respuesta. El departamento de Escuela Sabática encabezaría una campaña para recolectar los fondos; con ellos se podría comprar un barco que estuviera al servicio de la iglesia en la gran costa centroamericana.
Los miembros de la escuela sabática mundial dieron su ofrenda para el barco. Rápidamente, los materiales llegaron de Jamaica, Tampa y Nueva Orleans. Barcos pequeños y grandes naves transportaron el material al puerto de Guanaja. Hombres en canoas cargaban los diferentes materiales a Cayo Hog, lugar donde el barco sería construido. Los animales de carga no se podían utilizar en esta isla de puentes. Por eso los hombres tenían que trabajar duro, bajo el ardiente sol de cada día, cargando en sus hombros todo lo necesario.
Los planos arquitectónicos que la Asociación General había aprobado comprendía un velero con su lancha salvavidas. Charlie Kirkcornel y los hermanos Haylock dirigían el proyecto, y los demás miembros de la iglesia contribuían con su trabajo.
Cuando el velero se completó pesaba 35 toneladas y medía 15.5 metros de largo. Horcones de madera, labrado con mucha pericia, forraban todo el interior a lo largo del barco. Una cabina central daba albergue a un compartimento dental y un área para guardar provisiones médicas y dentales.
Y ahora, sobre un mar color esmeralda, bailaba suavemente el velero acompañado por otro más pequeño. La pintura blanca brillaba bajo los rayos del sol poniente.
Frank, nuestro querido pastor, lo guió mar adentro, Después de probarlo, se reunieron todos para agradecer a Dios por este medio de transporte, fuerte y seguro.
Destacamos también el trabajo de Richard Woods y su sobrino quienes fueron acompañante del Pr. Hutchins en todas las travesías que El Herald realizó.